Nov 05

La responsabilidad social y la gestión del talento, claves para la empresas vascas implantadas en China

GAIA-Cluster TEIC, Emaús Fundación Social y la Facultad de Ciencias Empresariales de Mondragon Unibertsitatea-, han visitado 9 filiales de empresas vascas en China, con el fin de conocer la experiencia de penetración en el mercado oriental de las mismas y su papel como agente de desarrollo a nivel económico, social y ambiental en el país.

Esta iniciativa, financiada por la Dirección de Cooperación al Desarrollo del Gobierno Vasco, se fundamenta en la adopción de la responsabilidad social dentro y fuera de la Comunidad Autónoma Vasca (CAP) como una herramienta para potenciar el impacto socioeconómico, la excelencia y la competitividad de las empresas en su multilocalización en países emergentes o en desarrollo. Las conclusiones obtenidas tras la visita analizan la situación estratégica del centenar de empresas vascas implantadas en China, que se enmarcan dentro de las 600 filiales españolas instaladas en ciudades industriales como Shanghai, Pekín o Jiangsu. Otras localidades de China como Kunshan, Tianjin o Hong Kong también se han convertido en los últimos tres años en focos de empresas con matriz en la CAP. Entidades como las pertenecientes al Grupo Mondragón, Gamesa o Intercoop, Central de Compras de textil y bienes durables de Eroski, se han instalado en dichas zonas industriales.

La implantación de estas empresas en el gigante asiático viene precedida de una estrategia que busca alternativas a la crisis económica, destacando la posición privilegiada de las empresas vascas con filiales en este territorio incluso en sectores críticos como la automoción. Y es que las posibilidades en la cadena de suministro ofrecen importantes ventajas en el territorio asiático gracias a la diferencia en el coste de la mano de obra Asimismo, la apuesta por el mercado chino es un reto a largo plazo, teniendo en cuenta que se estima que para mediados de siglo alcanzará el liderazgo económico mundial. Sin embargo, los empresarios occidentales se encuentran con dos barreras fundamentales: el distanciamiento en cuanto a cultura y costumbres y los desequilibrios sociales relacionados con la tensión inter-étnica, la disparidad de la riqueza, la falta de regulación de medidas medioambientales, y la inseguridad legal.

Aunque China haya experimentado en los últimos años un crecimiento económico excepcional, el poder del Partido Comunista sigue siendo incuestionable y la inestabilidad política en un país no democrático puede estallar en cualquier momento.

De esta forma, las empresas españolas implantadas en China deben buscar líneas de actuación que fomenten el desarrollo de proyectos de responsabilidad social y gestión óptima de los recursos humanos como estrategia clave para salvar las distancias entre ambos territorios. Así, comprobamos cómo en la mayoría de éstas entidades, los puestos directivos son ocupados por personal vasco, a través de figuras como el expatriado, mientras que los chinos desempeñan tan sólo dos de cada diez cargos como directivos, según un informe de la Spri. Como ejemplo de buenas prácticas para la gestión del personal, empresas como Fagor Automoción, han llevado a cabo programas de intercambio entre personas vascas y chinas, con el objetivo de generar un ambiente de trabajo de calidad.

En opinión del equipo de trabajo encargado de llevar a cabo estas visitas, “la inversión extranjera en China debe fomentar la sostenibilidad, la innovación, la equidad y la diversidad a través de una política multicultural que sea beneficiosa tanto para las empresas vascas como para el escenario social, político y cultural donde se implantan”.

Las empresas vascas globales cuentan con 181 filiales productivas en el exterior, ubicadas principalmente en América (63%), Asia en segundo lugar (18%), seguido por Europa (14%) y África (5%). Dichas empresas dan empleo a aproximadamente unas 15.000 personas en países del hemisferio sur. China se convierte en una oportunidad para el mercado español gracias a su situación económica privilegiada y su liderazgo mundial. El gobierno chino está comprometido con el desarrollo económico y social del país, invirtiendo en infraestructuras y fomento de la competitividad. Fruto de esta política, durante los primeros meses de 2009 China registró un fuerte crecimiento bancario y actualmente su situación resulta envidiable en comparación con la gran parte de las economías mundiales. El nuevo reto es conseguir que dicho incremento vaya parejo de un crecimiento sostenible, que promueva el desarrollo humano y el ambiente respetuoso.

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